Persistente y segura cae por la montaña
Sin miedo a ser destrozada.
El frio le quema, la roca le pega.
Pero si te fijas está contenta.
En su mundo, en su fantasía
Jamás se va tan deprisa
Una vez que termine lo que no existe
Ya no habrá otra salida.
Quieta, ella corre.
Acostada, ella vuela.
Sin hambre, ella come.
Sin ser alguien, lo piensa.
Una vez para conocer, a veces.
Con dos minutos alcanza para la mirada.
Dos veces jamás existen.
Todo acaba en una velada.
La chica maldita, la chica perdida.
Esa que jamás abrirá su herida.
Una belleza en su forma fea.
Contiene el alma llena de penas.
Sus ojos como el mar,
Que vienen y se van.
Como las olas se deja llevar,
Y dos veces no es igual.