lunes, 2 de junio de 2014

La próxima sonrisa

Cuando la espera es una luz, mil metros bajo tierra
y su sonrisa es tan indescifrable como querer abrir los ojos
en una tormenta, que sólo te queda
caminar a ciegas sin una respuesta.

Y pasas días pensando en el pasado
Con sus noches soñando en un final alterno
al que jamás verás el vuelo, igual
que nunca vieron un metro en el cielo.

Donde tus vías sólo son ignorar el día a día.
Pasando por el pre-consciente para sentirlo en tu mente.
Y saber, entender, que siempre estarás en el mundo
siendo un ignorante que no comprende.

Como olvidar los labios oscuros cuando sólo el alba
era un testigo puro, que se mofaba de los secretos
que ansiaban ser descubiertos sin tener miramientos
del tiempo, el testigo, el recuerdo y el sentido.

Que aún te quede bien consciente el tacto dulce del susurro,
el sentimiento de sorpresa a lo irreconocible, a tus actos
y sus actos, encontrando en ellos atracción por algo
que nunca conocerás el cuándo, por qué y cómo.

Saber que el sueño tan vivo, donde todo es unido
sin ojos que lo ven todos, oídos que escuchan todo
y sólo bocas que besan todo, no es más que un grito,
desesperado de un deseo que quiere ser realizado.

Pero pesado te cae cuando terminas como empezaste,
con la espera de la luz bajo tierra, con los recuerdos de sus labios
aún en tu boca, sin una respuesta que ayude a aclarar tu mente y los dedos
cruzados, deseando la próxima sonrisa tímida que devore todo a su paso.